La idea de una alfombra con clavos tiene origen en la India, donde se han utilizado hace miles de años para curar al cuerpo y eliminar obstrucciones emocionales, físicas y mentales.

En Rusia a principios de los 80´s se utilizaron las camas de clavos para tratamientos médicos. Las investigaciones demostraron resultados fantásticos sobre los efectos curativos que fueron realizados en los hospitales rusos. La cama de clavos disminuía la inflamación, consolidaba el sistema inmune, regeneraba tejidos, aumentaba el metabolismo y disminuía los niveles de tensión.

En los últimos 6-7 años, las alfombras con clavos se convirtieron a un elemento personal indispensable de muchos europeos, principalmente en Suecia, donde miles de personas de todas las edades usan diariamente la alfombra para mejorar la circulación, tonificar y relajar los músculos, nutrir la piel, eliminar tensión y estrés, relajarse e incrementar el bienestar general, equilibrando el cuerpo energéticamente.

Otros países con muchos usuarios de la alfombra son Noruega, Finlandia, Holanda, Italia, España entre otros.